Cuando un niño o una niña presenta dificultades en el aprendizaje, es frecuente que aparezcan dudas tanto en la familia como en la escuela: ¿Se trata de un problema de atención? ¿Es una dificultad específica como la dislexia, la discalculia o la disgrafía? ¿O estamos frente a un perfil de aprendizaje que requiere apoyos particulares?
Desde la psicopedagogía, y especialmente desde el enfoque del neurodesarrollo, entendemos que el aprendizaje es el resultado de la interacción entre los procesos neurológicos, cognitivos, emocionales, lingüísticos y el contexto educativo. Por eso, no hablamos de “fallas” sino de trayectorias de desarrollo diversas, que necesitan ser comprendidas y acompañadas de manera adecuada.
¿Qué son los trastornos del aprendizaje desde el neurodesarrollo?
Los Trastornos Específicos del Aprendizaje (TEA) forman parte de los trastornos del neurodesarrollo. Se caracterizan por dificultades persistentes y significativas en una o más áreas académicas (lectura, escritura o matemáticas), que no se explican por falta de enseñanza, bajo nivel intelectual ni por problemáticas emocionales primarias.
Incluyen principalmente:
Estas condiciones tienen una base neurobiológica y requieren intervenciones específicas, sistemáticas y sostenidas.
Dislexia: cuando leer no se automatiza
La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje que afecta la adquisición y automatización de la lectura. Está vinculada principalmente a dificultades en el procesamiento fonológico, es decir, en la relación entre los sonidos del lenguaje y las letras.
No tiene relación con la inteligencia ni con la motivación del niño.
Señales frecuentes de dislexia:
Desde la psicopedagogía se trabaja fortaleciendo la conciencia fonológica, la decodificación, la fluidez lectora y la comprensión, con metodologías estructuradas y multisensoriales.
Discalculia: dificultades en el pensamiento numérico
La discalculia es un trastorno específico del aprendizaje que afecta la comprensión de los números, las cantidades y las operaciones matemáticas.
Señales frecuentes:
Desde el neurodesarrollo, se entiende que el niño presenta un procesamiento distinto de la información numérica, por lo que necesita apoyos visuales, manipulativos y una enseñanza altamente estructurada.
Disgrafía: cuando la escritura es un gran esfuerzo
La disgrafía implica dificultades en la escritura, tanto en su aspecto motor como en la organización cognitiva del lenguaje escrito.
Puede manifestarse en:
Desde la psicopedagogía se abordan tanto los aspectos grafomotores como los lingüísticos y ejecutivos implicados en la escritura.
TDAH y aprendizaje: una relación indirecta pero muy significativa
El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) también es un trastorno del neurodesarrollo,
pero no es un trastorno del aprendizaje en sí mismo. Afecta principalmente:
Por eso, un niño con TDAH puede tener grandes dificultades escolares sin presentar dislexia, discalculia o disgrafía, simplemente porque no logra sostener los procesos necesarios para aprender.
Señales frecuentes:
Muchas veces el TDAH coexiste con un trastorno específico del aprendizaje, lo que vuelve indispensable una evaluación integral.
La clave está en comprender qué proceso está alterado: el lingüístico, el numérico, el motor, el atencional o una combinación de ellos.
La importancia de la evaluación integral
Desde un enfoque de neurodesarrollo, la evaluación psicopedagógica no se limita al rendimiento escolar, sino que incluye:
Esto permite construir un perfil de aprendizaje, no solo un diagnóstico.
Conclusión
No todos los niños que presentan dificultades escolares tienen un trastorno del aprendizaje, pero cuando las dificultades son persistentes y afectan su trayectoria escolar, es fundamental intervenir tempranamente.
Desde la psicopedagogía y el neurodesarrollo entendemos que:
Cada niño aprende de manera única, y nuestra tarea no es “normalizarlo”, sino crear las condiciones para que despliegue su máximo potencial.
La dislexia, la discalculia, la disgrafía y el TDAH no definen al niño, solo describen la forma en que su cerebro procesa la información.
Con acompañamiento adecuado, comprensión y estrategias específicas, los aprendizajes son posibles.